Origen y recolección
La trufa blanca es un hongo subterráneo que crece de forma natural en zonas muy concretas y no puede cultivarse. Su recolección se realiza de forma tradicional, con perros adiestrados, en áreas seleccionadas donde se dan las condiciones adecuadas.
Temporada
Producto de temporada otoñal.
La recolección se concentra entre los meses de octubre y diciembre, dependiendo de las condiciones climáticas.
Perfil gastronómico
Destaca por su aroma muy intenso y complejo, con notas que recuerdan al ajo, al queso curado y a la tierra húmeda. Su carácter es más directo y penetrante que el de la trufa negra, por lo que se utiliza en cantidades muy pequeñas.
¿Cómo se puede utilizar?
La trufa blanca se utiliza exclusivamente en crudo, sin cocción.
El calor debe ser mínimo para no perder su intensidad aromática.
- Laminada muy fina sobre platos calientes
- Servida en mesa, justo antes del consumo
- En huevos, pastas y risottos
- En elaboraciones sencillas donde su aroma sea protagonista
Formatos disponibles
La calidad es la misma en todos los formatos. La diferencia está en la presentación y el uso.
- Extra (+20 g): piezas enteras de mayor tamaño, pensadas para presentación y servicio en mesa.
- Mediana/Pequeña (–20 g): piezas enteras más pequeñas, con el mismo perfil aromático.
- Trozos: fragmentos seleccionados, ideales para uso en cocina.
Formato y conservación
Producto fresco.
Se recomienda conservar en frío, envuelta en papel absorbente y dentro de un recipiente hermético. Consumir lo antes posible, ya que su aroma es especialmente volátil.